miércoles 5 de marzo de 2008

EN LA PÉRDIDA ESTÁ LA GANANCIA




Las mejores Ganancias deben pasar
—la Prueba de la Pérdida—
para constituirse— en Ganancias—.


Emily Dickinson


La poesía se hace en el lecho como el amor

André Breton




Poesía

Eres el pulmón de luz,
el afilado bisturí que me corta,
mi noche más oscura,
las horas vanas del ayer.



Hemingway

El tiempo exigía que nos emborracháramos
y que nos mantuviéramos sobrios.
El tiempo exigía que nos acostáramos con prostitutas
y que permaneciéramos castos.
El tiempo exigía que fuésemos a la guerra
y que no asesináramos a nadie.
Al final, el tiempo nos hizo mierda
y aquello fue lo único que pudimos entregar
a todas sus exigencias.



Azul

La camisa azul,
el pantalón azul,
uno se muere
por dentro, el azul
lo disimula todo.



Mar perpetuo

El mar aunque en todas partes
no es el mismo, es siempre el mar,
—como las horas que se suceden—
vuelvo otra vez a girar el disco
y voy contigo por el mismo camino
a pasear solo; ven, acércate a mí,
la felicidad también puede ser triste.



La pasión es luz

La pasión es luz.
Sólida luz
que al caer en tierra
retuerce el hierro
dándole forma
de mujer
o de nube
y que al unirse
los cuerpos en el lecho
dedos de viento desenredan
fosforescentes nudos de agua.




Poetas y escritores

Ahora que los poetas escriben hasta el culo,
y sus poemas son una mierda;
ahora que los escritores son como viejas
maricas paradas en la avenida:
nunca les menciones sus obras,
ni les escribas algún elogio,
son demasiado arrogantes esos hijos de puta.



En tu ausencia

En tu ausencia la música
me sirve de consuelo, la poesía,
el licor, algunas chicas.



Perorata del viejo onanista

De regreso a casa después de hablar contigo,
de regreso al vacío, a la quietud —porque
todos somos tenidos en cuenta a cierta edad—
por el camino o el río, viaja + rápido el que viaja solo.



Fucking Time

Así, reuniéndome otra vez con la misma gente.
Extrañándote. Escribiendo de noche,
corrigiendo por la mañana.

El escándalo es la fama:
escriban un buen libro, asesinen a sus padres,
cuídense de no tropezar con la mierda.

Así como las calles de las ciudades
que no conocemos o los puertos
a donde no iremos jamás,
todo lo bueno que vimos y leímos
ahora se ha cubierto de polvo
o ha desaparecido.

Mañana, cuando volvamos a vernos,
habré envejecido diez años,
pero tú seguirás siendo como eres,
serás así siempre.



Deseos

Todos mis deseos apuntan hacia ti,
como el ojo a la bala, como el suicida a la muerte.
Atrás van quedando mis pasos en el incendio.

Sentado en la banca del parque
—pintado en tu vereda—
te digo cosas que no debería.

No te busqué pero me hacía falta encontrarte,
y perderte y saber que no eres un ángel, sino
una veces luz & otras oscuridad.



Inevitable

Es inevitable: tienes que acostumbrarte
a la hipocresía, a la violencia
y a seguir removiendo la mierda
para yacer en ella.



Sesiones caníbales

Quienes te negaron tres veces,
fueron malogrados de niños
por culpa de algún párroco o de un enema.
Escribiendo Poesía con la misma mano
con la que te limpias el culo.
Climaco, Llamoja, Espino, Fefer.
La belleza también destruye.



Poema

La única mujer que he amado
me dijo adiós,
y se fue.
La asesinaron en Liguria
una noche de invierno.



Organismo de carne

Quirúrgico sueño,
mirada de estuco y soneto,
risa forestal,
vómito de alquitrán o nupcias.
Cuando desapareces, de tu llave
gotean aceite licuado y grasa.
Te diluyes arena dorsal,
amanuense soñador;
en la habitación mecánica,
tu roja voz ilumina
palabras, piel artificial, polinomios,
secuencias trágicas de la memoria vegetal,
muros de alta frecuencia y bujía.



Armonía molecular

Cada día termino y empiezo nuevamente:
tú eres luz y navaja, eres agua
—y yo siempre estoy sediento—
eres abismo & todo abismo es sentencia.



Cosas divertidas

Quisiera escribir cosas divertidas para ti,
pero hay demasiada tristeza, demasiado vacío
y de eso tú y yo estamos hasta el cuello.
Me ayudó a vivir tu sencillez,
tu honestidad al abrirme la puerta,
y cambiarme cincuenta soles,
mientras a mi espalda los poetas
bebían cerveza y se reían.



Tu nombre

La mesa se ha cubierto de polvo, con el índice
escribo —sobre la superficie— tu nombre:

Kilómetros de sombras y asfalto no significan nada,
así fuera inmensurable la distancia,
toda la noche sin luna, sin estrellas viajaría
igual que un devoto que va en paz y penitencia,
antes que el sueño cierre tus ojos, yo te los cerraría con un beso.



Lo bueno

Si escuchas una canción, mientras a tu espalda
la ciudad se arremolina y gira
y en una terraza frente al parque
una chica guapa y un tipo con lentes oscuros
toman café y conversan, es posible que,
hace mucho, hubiese escrito
aquella escena pensando en nosotros.
Lo bueno entre los dos empieza
y todo lo demás a terminado.



Suicida resucitado


El lenguaje de tus ojos es más preciso y audaz
que todas las palabras que no consigo expresar
aunque las haya pensado decir con anticipación.
Como una mano cuando estruja una hoja de papel,
tu sonrisa más espontánea me doblega fácilmente.
Antes yo estaba hecho polvo, peor aún, era ceniza,
ahora soy, gracias a ti, un suicida resucitado.



Escritura

Como las plantas que crecen a través
del cemento o las semillas que florecen
en los cables de luz eléctrica
yo te he seguido por lugares inhóspitos
y he llegado a ti en contra de la corriente y el destino.

Sólo al escribir comprendes que también eres escritura



Tilsa

Es difícil esto de tu partida.

Porque tu ausencia es también
mi ausencia, cada noche

te sueño, me corto & escribo dormido.



El tiempo

El tiempo pasa, vamos sintiéndonos feeling,
vamos poniéndonos ligh, el tiempo detenido fluye:
arquitectura móvil que va dejándome cada día más solo.



Si nunca te encuentro en esta vida
déjame sentir tu vacío, durmiendo de día,
despierto la noche entera, sintiéndome
lejos de ti, sintiéndome sólo niebla.



Haley

Ella se desnuda frente al espejo, su cuello
es largo y sus senos voluptuosos; se queda
mirando un instante la imagen difusa
de su reflejo; luego hunde, lentamente,
su cuerpo blanco en la bañera, mientras deja,
sin preocupación, desangrar sus muñecas…



Declaración

Sin importarle las consecuencias,
ella deja caer sobre mis ojos
la luz silenciosa de su desnudez.



Trilce dreams

Soñé el piercieng
de su lengua, su voz
corriendo desnuda
por las habitaciones
mientras mariposas doradas
revoloteaban
en uno de sus hombros,
y al despertar
sentí que el deseo de tenerla
era + grande que toda la vía láctea.



Nación

Nos impusieron
himno,
bandera
y patria
por la que morir
y dijeron
que funcionaría
pero esto
no ha funcionado todavía.



Fin del infinito

Tenlo siempre presente
no es que nos acerquemos hacia el fin
es el fin el que se acerca a nosotros.

Porque la voz del deseo es un martillo:
te amo tanto que podría ser tu asesino.



Flashover

Sobre la cálida y desnuda tierra
soñé la nave de huesos detrás de tu falda,
bosques de luz celeste e islas de fuego
y heliotropos gigantes y al despertar
sentí que me asfixiaba mientras todas las cosas
permanecían indiferentes en su lugar.



Villa El Salvador

Por la carretera de polvo, bajo
un puente a medio construir
y desperdicios abandonados
a ambos lados de la vía, entre
construcciones desiguales
y calles como ríos,
la noche hace + miserable
lo paupérrimo, la distancia
empobrece los lugares
y es terrible acabar de madrugada
sentado en una de las bancas
de un parque cualquiera,
entre putas y drogadictos,
dándote cuenta que toda Lima es,
al fin y al cabo, la misma mierda.



Jardín del goce

I

No he amado antes, por eso sé que te amo.

II

Por las noches no deseo dormir,
porque dormir es lo más parecido
a estar muerto, pero después de hacer el amor,
me quedo profundamente dormido.
Al amanecer, como ocurre casi siempre,
no quiero despertar, pero tu voz
susurra en mi oído: Levántate y camina.

III

El amor es dolor,
decía el tatuaje
al final de su espalda;
ella, sumisa y quieta,
me hacía creer
absolutamente lo contrario.



Rugby

Si el día es supremo
y en el furor del partido
ruin es el tackle que cae
dejándome sin aliento
y adolorido:

tengo en casa una hermosa chica
que, como los ángeles, me espera
siempre con una sonrisa.



Subiendo hacia San Cosme

los días son escombros; el sol
ilumina débilmente la tierra seca.
El desierto el mar que ya no vemos:
los barcos yacen abandonados y rotos
como grandes rocas a la orilla de la nada.
Aquí la noche no es azul, es amarilla.

Una vez deshechos
las fortalezas y los reinos,
entre el lodo y las cenizas
—como restos de algún naufragio—
flotaron a la deriva,
se deshicieron para siempre.
Si fueron luz, ahora son sombras.

El silencio es la peste.
Tras los despojos se descomponen
los cuerpos, bajo la luna
todos los muertos son iguales,
corroídos huesos estiran
la piel rugosa y seca,
las moscas merodean la tiniebla
de imágenes sucias y cadáveres:

así es como uno muere entre susurros que no escucha,
siendo devorado por ratas y alucinaciones,
colgado de una cuerda o asesinado
cruzando la frontera.

La ciudad suda chorreante y muerta,
la soledad humedece las aceras.
Nadie piense que es un árbol
o que pertenece al cielo.
No desprecies el polvo, de ahí provienes.

Dentro de mi corazón
escucho los sonidos del agua
y puedo oír la sangre en mis venas
negra y susurrante como la lluvia;

la oscuridad devorando
cada rastro, cada clave,
algo sin forma descendiendo;
al otro lado de la moneda
—tras el escudo—
yace el hado o la desgracia;
su lenguaje se distancia
de las palabras, su voz es la suma
de todas las voces, nuestras voces.

Negra es la tinta del Amor,
blancas son las horas, las premoniciones.
Despojados del bien, de toda música
e influencia, desconfiando,
abriéndonos paso entre la basura,
en medio del temor y las sospechas, tocamos
unos a otros nuestros cuerpos para dejar,
por un momento, de sentirnos muertos.

El hombre, el animal, entre la hierba
y las estrellas se hicieron polvo.
El frío arrastra las mañanas de invierno
hacia los muelles; abandonados a la intemperie
somos como un manojo de raíces secas
o un puñado de monedas rotas;
los deseos no respiran,
no existen recuerdos aquí:
oscuro y etéreo, así es el infierno.
Por favor, no tocar los muertos tan rojos, tan inflamados.

En el lago ahora sólo fluyen desperdicios
de otro tiempo, no hay vida
en esos rostros, no hay ojos ni labios,
la dominación es el éxito
entre el cielo y el excremento.




Marzo 2003 - junio 2010